miércoles, 28 de noviembre de 2012

CONCEPTOS


A qué llamamos sexualidad?

     Tradicionalmente, las temáticas referidas a la sexualidad no eran consideradas propias de los aprendizajes de la infancia, sino de períodos más avanzados de la vida, como la pubertad o la adolescencia.Durante mucho tiempo, las sociedades y las personas entendimos que hablar de sexualidad era posible recién en el momento en que las niñas y los niños alcanzaban la pubertad y dejaban la infancia. Esto era así porque el concepto de sexualidad estaba fuertemente unido al de genitalidad. Desde esta mirada, la educación sexual en la escuela se daba preferentemente en la secundaria —en particular, durante las horas de Biología— en las que se priorizaban algunos temas, como los cambios corporales en la pubertad y la anatomía y fisiología de la reproducción humana.
    Cuestiones vinculadas con la expresión de sentimientos y de afectos, la promoción de valores relacionados
con el amor y la amistad, la reflexión sobre roles y funciones atribuidos a mujeres y a varones en los contextos sociohistóricos, no formaban parte de los contenidos vinculados a la educación sexual.
        Con el desarrollo de los conocimientos de diversas disciplinas y con la definición de los derechos de la
infancia y la adolescencia,también fuimos avanzando en otras formas de comprensión de la sexualidad.Así,llegamos a una definición más amplia e integral, y hoy podemos pensar desde otros lugares la enseñanza de los contenidos escolares vinculados a ella.
       El concepto de sexualidad que proponemos —en consonancia con la Ley de Educación Sexual Integral—,excede ampliamente las nociones de “genitalidad” y de “relación sexual”. Consideramos a la sexualidad como una de las dimensiones constitutivas de la persona, relevante para su despliegue y bienestar durante toda la vida, que abarca tanto aspectos biológicos, como psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Esta concepción es la sostenida por la Organización Mundial de la Salud: “El término ‘sexualidad’ se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser humano. […] Se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. […] En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos”


Las relaciones sexuales

    ¡Quién no fue chico alguna vez y se preguntó sobre cuestiones relacionadas con la sexualidad! Muchos de nosotros tuvimos que averiguar por nuestra cuenta qué era eso de “hacer el amor” o “tener relaciones” porque, en casa, de “esas cosas” no se hablaba.
   Los nenes y las nenas van creciendo, ven en televisión, en revistas y en internet imágenes no siempre adecuadas a su edad y necesitan sacarse las dudas de buena fuente: es lo mejor y más saludable. Por eso, aunque nos cueste, es importante encarar estos temas difíciles en familia.
     Entonces... ¿cómo les explicamos qué son las relaciones sexuales? 
     Por ejemplo, les podemos decir que la relación sexual es un encuentro íntimo, corporal y emocional en la pareja. En ese encuentro, las personas unen sus cuerpos de una manera especial y expresan sus sentimientos, deseos y emociones. Cuando un hombre y una mujer tienen relaciones sexuales, la pareja une el pene del hombre con la vagina de la mujer y ambos disfrutan de ello. Muchas veces, el hombre eyacula semen (especie de líquido que contiene los espermatozoides) en la vagina; si esto sucede, la mujer puede 
quedar embarazada. 


 La escuela, las familias y la comunidad

   La Ley N° 26.150 le da a la escuela un rol privilegiado como ámbito promotor y protector de derechos.      Para el desempeño de este rol, la familia, como primera educadora, constituye uno de los pilares fundamentales a la hora de entablar vínculos, alianzas y estrategias con la escuela. Es importante que la    Educación Sexual Integral sea abordada por la escuela con el mayor grado de consenso posible, promoviendo asociaciones significativas entre la escuela, las familias y la comunidad en general. Esto es una obligación, y también una oportunidad para abordar integralmente la formación de los y las adolescentes.
   El consenso y la atención a la diversidad son ejes estratégicos para promover la igualdad de oportunidades y la calidad educativa. La construcción de estos consensos será, seguramente, una tarea compleja y no exenta de tensiones. Para trabajar sobre estas tensiones e ir construyendo acuerdos, será propicio realizar talleres de sensibilización con las familias. Estos talleres podrían constituirse en espacios a través de los cuales los miembros de la comunidad educativa reflexionaran en forma conjunta sobre los roles de la familia y de la escuela en lo que hace a la transmisión cultural y científica en los temas relativos a la ESI.     El resultado educativo que surja del intercambio reflexivo entre adultos estará basado en consensos sustentables. Las familias suelen ser permeables cuando se las convoca por estos temas
   Para que dos instancias articulen, hace falta que tengan intereses comunes. En este sentido, la ESI puede convertirse en un puente para acercar familias y escuelas. Pocos intereses comunes son tan genuinos como los que se despliegan alrededor de la ESl: acompañar y orientar en su desarrollo integral a adolescentes y jóvenes.


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